La fotografía amateur hace furor

En los tiempos que corren, seguro que más de un fotógrafo profesional se tira de los pelos, sobre todo si pertenece a la vieja escuela. Pero la triste realidad (o no, según como se mire) es que en la actualidad cualquiera que esté interesado en hacer fotografías puede hacerlo con todas las facilidades del mundo. Desde las cámaras profesionales a nivel de usuario, hasta un simple móvil, no hay dispositivo de uso diario que no tenga un objetivo incluido, sin hablar de que cada vez compiten más por tener los máximos megapíxeles y las mejores prestaciones.

La fotografía actual ha cambiado mucho desde sus inicios; y no solo en la forma, sino también en los medios y en el contenido. Con cualquiera de los dispositivos anteriormente mencionados, en los que destacan los teléfonos móviles sin lugar a dudas, el hacer fotos ha pasado de ser un evento puntual para inmortalizar un recuerdo a ser casi una necesidad. Incluso cuando se tira de fotografía profesional, ahora solamente recordada en los campos de la publicidad y el arte, se tira a cierto aire informal y doméstico: un ejemplo fue la sesión de fotos caseras de Demi Moore, en la que la actriz no solo intentaba hacer promoción de su nuevo bikini y de cómo le quedaba, sino que quería hacerlo en un ambiente cercano como era su propia casa.

Las redes sociales han sido el motor para que esta ola de fotografía amateur se haya catapultado a la fama. Y es por eso que también se ha desvirtuado algo el sentido artístico de estas fotos, buscando más que nada notoriedad, fama y publicidad. Miles de chicos y chicas jóvenes empezaron subiendo a la red toda clase de imágenes en los que ellos eran los protagonistas, los infames selfies; y ahora, incluso las celebridades hacen lo mismo, no solo para ser reconocidos, sino también para no ser olvidados. Hay una especie de tira y afloja entre las cuentas anónimas y las de famosos por conseguir visitas, likes y seguidores; y todo esto se hace sin que aparezca por ningún lado ninguna técnica profesional de edición fotográfica, solamente confiando en el impacto de la imagen en sí.

En realidad, hubo cierto problema en estas redes sociales cuando las fotos caseras xxx empezaron a ser un número bastante elevado de su contenido, y saltaron todas las alarmas. Nadie quería que estas redes se convirtieran en plataformas de fotos porno, no estaba en la mente de sus creadores que fueran una especie de sitios online para adultos, pues para eso ya existen páginas web especializadas. Entonces, tuvieron que idearse ciertos filtros que empezaran a seleccionar aquellas fotos que eran apropiadas de las que no lo eran. Hubo críticas y quejas, algunas de ellas bastante fuertes, pero los administradores de las redes sociales no cedieron. La fotografía erótica es un arte en el que muchos profesionales han incursionado, pero Facebook, Instagram y similares no era el lugar para colgar contenido amateur de este tipo, y eso se tenía muy claro.

Hay quien dice que el arte de la fotografía y sus técnicas acabarán por perderse, puesto que cualquier interesado, a poco que investigue un poco, será capaz de hacerse con un buen dispositivo, unos cuantos conocimientos básicos, y un programa de edición digital. Cierto que hace falta poco más para conseguir una buena fotografía, al menos en lo que a técnica se refiere, pero… ¿y el corazón? Porque en realidad es eso lo que hace a un buen fotógrafo, más allá de la búsqueda de reconocimiento y unos buenos honorarios. Y está claro que eso se lleva dentro, ese instinto, y que puede encontrarse tanto en profesionales como en amateurs.

 

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